Si te enseñan la foto de un Lancia Kappa Coupé sin decirte qué es, probablemente no lo identifiques. Y eso, en un coche de esta categoría, ya dice bastante.
Un coupé grande en el peor momento posible
A finales de los 90, Lancia decidió derivar un coupé de dos puertas de su berlina alta de gama. La idea tenía sentido sobre el papel: una marca con historia, un producto elegante y un cliente que buscaba distinción sin ostentación. El problema es que ese cliente ya casi no existía, y el segmento del coupé grande estaba en caída libre.
Producción mínima, presencia máxima
Se fabricaron muy pocas unidades — apenas unos miles en toda su vida comercial — y buena parte se quedó en el mercado italiano. Eso convierte hoy a cualquier ejemplar en una rareza absoluta fuera de Italia.
El diseño es lo que mejor ha aguantado: proporciones tensas, superficies limpias y un interior con materiales que hoy no verías en un coche de ese precio.
Mecánica
La gama recurría a los motores de la berlina, con opciones de cinco cilindros turboalimentados y un V6 en la parte alta. Ninguno lo convertía en un deportivo: el Kappa Coupé se diseñó para viajar rápido y en silencio, no para atacar curvas.
Por qué merece un recuerdo
Porque representa la última etapa en la que Lancia todavía se permitía productos de nicho, con criterio propio y sin mirar de reojo a la competencia alemana. Es un coche que no volverá a existir, y esa es exactamente la definición de pieza de colección en construcción.
El vídeo
Preguntas frecuentes
¿Cuántas unidades del Kappa Coupé se hicieron?
Muy pocas para un modelo de gran serie: se mueve en el entorno de las pocas miles de unidades, lo que hoy lo hace casi invisible en el mercado de segunda mano.
¿Es difícil mantenerlo?
La mecánica se comparte con otros modelos del grupo, así que lo complicado no es el motor: son las piezas específicas de carrocería e interior.
Sigue leyendo
Citroën XM V6 24v: el coche que flotaba y nadie supo apreciar
