El Isdera Commendatore 112i es probablemente el superdeportivo más desconocido de los años 90. Y no porque fuera mediocre: porque prácticamente no existió.
Isdera: una marca de un solo hombre
Isdera nació como un taller artesanal alemán fundado por un ingeniero con obsesión por el diseño y la aerodinámica. Nada de líneas de montaje ni de departamentos de marketing: coches construidos a mano, uno a uno, para clientes que llamaban por teléfono.
El 112i: aerodinámica extrema y puertas de gaviota
Presentado a principios de los 90, el Commendatore 112i llevaba las señas de identidad de la casa: carrocería muy limpia buscando el mínimo coeficiente aerodinámico, puertas de apertura vertical y un habitáculo minimalista. Debajo montaba mecánica V12 de origen Mercedes-Benz, montada en posición central.
El detalle más famoso es el retrovisor: un periscopio en el techo, marca de la casa, en lugar del espejo central convencional.
Por qué nunca llegó a producirse en serie
Porque el mercado se hundió justo cuando tocaba venderlo. La crisis de principios de los 90 se llevó por delante a media generación de superdeportivos artesanales, y proyectos mucho mejor financiados que este murieron por el camino.
Lo que representa
Una época en la que un equipo diminuto podía plantarle cara a Ferrari o Lamborghini con ingeniería propia. Hoy sería impensable: la homologación, la electrónica y la seguridad pasiva han cerrado esa puerta para siempre.
El vídeo
Preguntas frecuentes
¿Cuántos Isdera Commendatore 112i existen?
Prácticamente ninguno: es un coche de producción testimonial, de ahí que sea una de las piezas más buscadas por coleccionistas de rarezas.
¿Qué motor lleva?
Mecánica V12 de origen Mercedes-Benz en posición central trasera.
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